Es un día de muchas emociones para el balonmano riojano. La despedida de David Cadarso marca el fin de una etapa significativa para el BM Logroño La Rioja, ya que se marcha uno de los «canteranos de oro» y un símbolo de la identidad del club.
Un símbolo de la casa
David no es solo un extremo derecho con una efectividad altísima; es el ejemplo perfecto de evolución dentro del club. Pasó de ser una joven promesa de la cantera a convertirse en una pieza fundamental en el esquema de Miguel Ángel Velasco. Su capacidad para finalizar contraataques y su sangre fría desde los siete metros lo han hecho destacar en la Liga ASOBAL.
Aunque siempre es difícil ver partir a un jugador de la casa, estas decisiones suelen estar motivadas por:
Crecimiento profesional: Buscar nuevos retos en ligas extranjeras o equipos con diferentes aspiraciones europeas.
Ciclos deportivos: Tras varias temporadas rindiendo al máximo nivel en el Palacio de los Deportes, es natural que busque cambiar de aires para seguir evolucionando.
Cadarso se va dejando un vacío importante, no solo en la pista, sino en la conexión con la grada. En Logroño se valora mucho el esfuerzo de los jugadores locales que logran consolidarse en la élite, y él lo hizo con creces, llegando incluso a estar en el radar de los Hispanos.
«Logroño siempre será mi casa». Es el sentimiento que suele imperar en estas despedidas. El club pierde a un gran finalizador, pero queda el orgullo de haberlo visto crecer y triunfar.
Es de esperar que el club le rinda un homenaje a la altura de su entrega. Sin duda, se le echará de menos en ese extremo derecho la próxima temporada.